¿Es igual firmar una hipoteca para un local comercial que para un piso? ¡Descubre sus diferencias!

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Firmar una hipoteca es un proceso complejo y costoso ante el que se debe tener en cuenta una serie de variables. Lo primero que debemos saber, es que las entidades financieras rara vez hacen públicos los tipos de interés que aplican a este tipo de préstamos. Generalmente, las hipotecas se solicitan para adquirir una vivienda, pero esta no es su única finalidad, también existe la posibilidad de contratar una hipoteca para financiar un local comercial. Sin embargo, las condiciones que existen entre ambas son muy distintas, ¡te lo contamos!.

Hipoteca para un local comercial: requisitos más exigentes

Si lo que vamos a solicitar es una hipoteca para una vivienda, el banco evaluará que el individuo cumpla una serie de condiciones.: que posean unos ahorros suficientes, que suelen ser alrededor del 30% del coste, que se perciban unos ingresos superiores a 2.000 € mensuales, que el individuo tenga un trabajo estable y que no tenga antecedentes de morosidad.

Además, las entidades financieras son contrarias al riesgo o que al menos, éste no tenga coste para el interesado. Es más arriesgado conceder un préstamo a un pequeño empresario que conceder el mismo a una pareja con dos nóminas y contrato indefinido.

Solicitar una hipoteca para la compra de un local comercial requiere el cumplimiento de una serie de requisitos, ya que se trata de una operación más arriesgada al estar sujeta, en gran parte, a la viabilidad de la empresa y su futura rentabilidad. Para poder demostrar este tipo de características, se debe preparar un dossier bancario, un expediente completo que contenga información detallada sobre el negocio, el propósito de compra del local y los proyectos de gestión empresarial. A mayor viabilidad, mejores condiciones

Solicitar una hipoteca para la compra de un local comercial requiere el cumplimiento de una serie de requisitos, ya que se trata de una operación más arriesgada al estar sujeta, en gran parte, a la viabilidad de la empresa y su futura rentabilidad. Para poder demostrar este tipo de características, se debe preparar un dossier bancario, un expediente completo que contenga información detallada sobre el negocio, el propósito de compra del local y los proyectos de gestión empresarial. A mayor viabilidad, mejores condiciones

Asimismo, hay que tener en cuenta que los bancos exigen una aportación inicial más elevada. El solicitante de la hipoteca tendrá que contribuir, como mínimo, con el 30% del precio de compra, además de abonar los gastos e impuestos en la compra del local comercial o nave. Sin embargo, aunque esta sea una norma general, los locales que procedan de la cartera de inmuebles del banco suelen contar de condiciones más flexibles. 

Tipos impositivos más altos y plazos más limitados

En las hipotecas de las viviendas y la de los locales comerciales, los tipos de interés suelen ser superiores a los que encontramos en una hipoteca para comprar una vivienda, pero inferior a los de un préstamo para negocios. Los bancos atribuyen un riesgo muy elevado a este tipo de operaciones, por eso los intereses que imponen suelen ser muy altos.

Como consecuencia de la duda acerca de la viabilidad del negocio los tiempos dados para la devolución de las hipotecas son mucho más reducidos. El plazo máximo de amortización del préstamo para la compra de locales comerciales suele ser entre 10 y 20 años, mientras que los plazos de amortización de una hipoteca destinada a una vivienda suelen encontrarse alrededor de unos 20-35 años. 

¿Merece la pena hipotecar un local comercial o es mejor alquilarlo?

Esta es la pregunta que muchos usuarios se hacen antes de tomar una decisión. Una de las ventajas más destacables de solicitar una hipoteca es que, aunque habrá que ingresar una cuota mensual al banco, si la financiación no es superior a un 50%, el pago será considerablemente más bajo al de un alquiler general. Asimismo, al finalizar la devolución de la hipoteca se dispondrá de un activo que se podrá vender o rehipotecar para generar liquidez. 

Entre los inconvenientes, hay que tener en cuenta que la formalización de un préstamo hipotecario implica unos gastos asociados a la compra del local que pueden suponer hasta un 5 % del valor de la hipoteca. 

El préstamo personal: una alternativa a considerar 

En caso de que se necesite un importe inferior a 75.000 € y se quiera reducir el número de años teniendo en cuenta que se puede hacer frente a unas cuotas mensuales más elevadas, hay otra posibilidad que puede ser interesante: el préstamo personal. Su método de solicitud es más rápido y sencillo y sus requisitos son menos rigurosos que los de la hipoteca. Los costes de tramitación son menores, ya que únicamente se deben pagar los gastos de la de la notaría. La desventaja que encontramos en esta alternativa es que los tipos de interés suelen ser más altos, pero es algo que se tiene que examinar en cada caso concreto. Siempre teniendo en cuenta que si se firma una hipoteca variable, el tipo de interés cambiará en función de la evolución del mismo.